ACADEMIA FISEC: José Luis Pinillos

La talla intelectual de José Luis Pinillos hace que todos conozcamos, de una forma o de otra, su biografía, que de todas formas voy a sintetizar al final. Pero, lo que yo desearía subrayar hoy aquí es su semblanza humana y, sobre todo, la forma en que yo he vivido y vivo mi relación con Jose Luis.

La primera vez que me encontré con Jose Luis Pinillos fue en julio de 1985 con motivo del I Encuentro Internacional del Diseño, en Alicante bajo el impulso del IMPIVA de la Generalitat Valenciana. A mí me toco organizar desde el Instituto de la Comunicación Pública (ICP) la II Parte del Encuentro correspondiente al Diseño y la Moda. Junto con Pinillos intervenían Manuel Martin Serrano, Amando de Miguel, Petra María Secanella y cerrábamos el ciclo con una ponencia conjunta mi socio y colega Juan Manuel Mazo del Castillo y yo mismo. Se trataba de poner orden desvelando los distintos factores- estilos de vida, investigación prospectiva, sociología, medios de comunicación y estrategias de promoción- que intervienen y mueven un sector que vendría a darle momentos de gloria a Valencia.

Recuerdo que me pasó una anécdota. La noche en que teníamos preparada una cena privada homenaje a los ponentes, la baby sitter que se había comprometido a cuidar de mi hija Emma -que por aquel entonces tendría unos 8 años- nos llamó, ya muy tarde, para decirnos que no podía venir. El hotel tampoco pudo ofrecernos una solución de recambio. Llamé entonces a la habitación de Pinillos y le comenté que excusaran nuestra presencia en la cena pues nos quedaríamos cuidando a la niña. Entonces, Jose Luis se rio y me dijo: “De eso nada os la traéis”. “Pero Jose Luis-repliqué- qué hace una niña en una cena de mayores.”. Pues así ocurrió, le cedieron a Emma la presidencia de la mesa. Recuerdo que se sentó, abrió unos ojos inmensos, y no musitó palabra en toda la noche. En un momento de la cena, fui yo quien la perturbé para decirle: “ Emma, imagínate que yo un día de niño hubiese estado cenando con Ortega y Gasset, Pío Baroja, Unamuno, etc. etc. Sería un inmenso honor pero, cuando unos años más tarde lo comentase casi nadie me creería. Pues bien, un día a ti te va a pasar lo mismo y cuando digas: aquella noche que cené con Jose Luis Pinillos, Manuel Martín Serrano, Amando de Miguel , Petra María…nadie te creerá. Ese es un lujo que no está al alcance de todos los mortales y menos de los niños”. Estoy seguro que mi hija no entendió nada pero que todavía hoy, 25años mas tarde, guarda el recuerdo de esa cena y de esa compañía.

El destino quiso que yo fuese profesor de uno de los hijos de Jose Luis, Alberto Pinillos hoy profesor. También volvimos a hacer otros proyectos juntos, algunos muy gratos como concursos infantiles, y otros muy duros como el análisis del clima en cabina a partir de la caja negra de los aviones siniestrados en Barajas. Oír el silencio de la muerte es una de las experiencias más duras que he vivido. Pero no quiero hablarles de eso, sino del día en que oí por la tele el nombramiento de Pinillos como Premio Príncipe de Asturias. Fue él el que me cogió el teléfono y sin darme tiempo para felicitarle, me espetó: “Veniros corriendo a casa, viene la tuna de mi facultad y vamos a tomar unos vinos…” Cuando llegué Jose Luis estaba en la puerta de la casa y en ese momento llegaba la tuna. Sonó “Clavelitos”…Pero había algo más que le daba a aquel encuentro un toque surrealista. Y era la chilaba marroquí que Jose Luis llevaba puesta. Al entrar en la casa y travesar el jardín, un edifico de altura de la zona de Puerta de Hierro, el mismo o muy próximo a aquel en que vivió Adolfo Suarez, los vecinos asomados a los balcones comenzaron a aplaudir. Qué instante. Subimos a la casa, mas música, mas tunos, y en un momento dado José Luis me dice al oído: “ Rafael me vas a matar, pero estos tunos se beben lo que encuentren … y he tenido que sacar la caja de vino que tú me regalaste por Navidades con las etiquetas personalizadas…”; “Por dios- respondí- es todo un honor, qué mejor uso de ese vino que servir para celebrar tu nombramiento como Príncipe de Asturias”.

Valgan estos apuntes para destacar su bondad, su bonhomía. No he conocido a nadie que hable de él con ese frío respeto que se tiene a las autoridades intelectuales, sino con todo con el cariño del mundo. Un cariño del que Pinillos se hace merecedor. Lo segundo que quiero comentar es que la forma de pensar y de escribir su obra han tenido una gran influencia en mí y en mis textos. Y de sus temas hay uno que me enganchó: la pérdida del sujeto y la necesidad de recuperar al ser humano (y su mente) para la piscología en su caso, para la estrategia en el mío. Gracias maestro.

Jose Luis tiene ahora 91 años. Está bien, recibiendo el cariño de los suyos, aunque su salud es frágil. Sugiero desde aquí que nos unamos para darle el homenaje que se merece. Escribirme a este blog y lo organizamos. Os espero.

Semblanza:

José Luis Pinillos, Bilbao 1919. Es uno de los padres de la piscología social española Catedrático de Piscología y Profesor Emérito de la Universidad Complutense de Madrid. Doctor honoris causa por las Universidades Pontificia de Salamanca y Comillas, Santiago de Compostela, Valencia, Oviedo, Sevilla, entre otras.
Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales, 1986. El jurado lo justificó así: “…su contribución a los campos de la psicología social, la personalidad, la dinámica de grupos, la epistemología, la historia de la psicología y la modificación de conducta han estimulado el análisis de hipótesis nuevas en gran número de centros de investigación”.
Miembro de la Academia de FISEC. Entre sus obras destacan “La mente humana”, “Psicopatología de la vida urbana” y “El corazón del laberinto.”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Ir arriba